Espai Carme Thyssen

La exposición

Ciudades y espacios habitados

Del 25 de junio al 30 de octubre de 2016

La ilusión del Far West

Colección Carmen Thyssen y el Museu Thyssen-Bornemisza

La exposición del Espai Carmen Thyssen, comisariada por Miguel Ángel Blanco, nos traslada al Lejano Oeste americano, un territorio mítico donde la leyenda ha precedido a la realidad.

Nos propone ser exploradores contemporáneos de una historia que conocemos de manera sesgada. La muestra rememora desde las huellas de los primeros conquistadores españoles del siglo XVI, hasta el imaginario que se ha popularizado en gran medida por la difusión cinematográfica del género del western.

Para construir este relato, la exposición presenta mapas de época, pinturas, esculturas, grabados, acuarelas y objetos antropológicos que muestran la idealización de un territorio y que pasa a ser el contexto perfecto para la proyección de los sueños, pinturas que muestran un Nuevo Mundo que pocos han explorado y que el arte occidental representa por primera vez. Obras que plasman, entre la antropología y la fantasía, la vida en aquellos paisajes de las tribus indígenas.

Las piezas provienen de la Colección Carmen Thyssen, Museo Thyssen-Bornemisza, Museo Nacional de Antropología, Museo Naval, Museo Nacional de Ciencias Naturales, Filmoteca Española, Museo del Cine Colección Tomás Mallol y de coleccionistas privados.

La Colección Carmen Thyssen y el Museo Thyssen-Bornemisza conservan las únicas obras de arte de España que ilustran este episodio de la historia americana.

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La exposición en detalle

​Un itinerario por la muestra

  • Explorar el nuevo mundo

    Explorar el nuevo mundo

    Al Oeste, la leyenda precedió a la realidad. Desde Florida y Nuevo México, las expediciones españolas partieron buscando quiméricas riquezas y la expansión de las colonias británicas avanzaba imparable, obedeciendo a un destino manifiesto, verso un nuevo Edén. Tardaron siglos a cartografiar esta gran tierra incógnita y los mapas tempranos muestran los itinerarios de las expediciones, la ubicación de las tribus, los presidios, las misiones y las primeras ciudades. El Misisipí fue una larga frontera, también psicológica, y eje de colonización; en su curso alto, las cascadas de San Antonio se convirtieron en símbolo de pérdida de la naturaleza virginal.

  • Pueblos y paisajes inéditos

    Pueblos y paisajes inéditos

    La representación de la grandiosa naturaleza norteamericana estuvo muy influida por el Romanticismo. En esta sala se sigue la gestación, todavía en los estados del Este, de una forma de paisajismo sublime, elaborado por los pintores de la Escuela de Río Hudson, que se trasladará progresivamente hacia el Oeste, viendo en aquellas espectaculares tierras vírgenes un nuevo Edén, siguiendo en gran medida la fórmula establecida por Albert Bierstadt.

    Los artistas sensibilizaron a ciudadanos y gobernantes para que protegieran las áreas naturales más valiosas, como Yosemite y Yellowstone, a través del innovador sistema de Parques Naturales.

  • Indios en las Grandes Llanuras

    Indios en las Grandes Llanuras

    La vida de las tribus indias a las Grandes Llanuras fascinó a los artistas. Siguiendo los pasos de Geroge Catlin y Karl Bodmer, los artistas que viajaron al Oeste durante la segunda mitad del siglo XIX fueron consolidando un género pictórico de gran éxito que mostraba las costumbres de una raza observada a veces con una genuina admiración y otros a través del filtro de los prejuicios, y casi siempre con una intensa conexión con el paisaje.

    También los tramperos, los cowboys y los soldados fueron figuras enaltecidas por artistas tan populares como Charles M. Russell y William T. Ranney; no obstante, a medida que las tribus eran diezmadas y reducidas a las reservas, los artistas sintieron la necesidad de mostrar su cultura agonizando y algunos de ellos contribuyeron a recopilar los tesoros antropológicos que conservamos hoy en día.

  • Karl Bodmer y la memoria de los mandan (I)

    Karl Bodmer y la memoria de los mandan (I)

    El 1832, el joven pero ya conocido paisajista, Karl Bodmer, acompañó al alemán Maximilian zu Wied-Neuwied en un temprano viaje de investigación antropológica a lo largo del Misuri. El príncipe Maximilian había sido, junto con Humboldt, discípulo de Johan Friederich Blumenbach, de quién aprendió a viajar científicamente, con metodología, orden y exhaustividad en la recolección de materiales e información.

    En Boston, el general William Clark, superintendente de Asuntos Indios, les proporcionó un pasaporte para poder seguir su viaje a bordo del Yellowstone. Durante la ruta se relacionaron con diferentes grupos indios como por ejemplo los sioix, assinibione, creo, gordo vientres o pies negros. Los dibujos de Bodmer, que detallan las características raciales, vestimentas, utensilios y rituales, se transformaron, ya en Europa, en el fabuloso conjunto de 81 estampas iluminadas a mano que ilustran los Viajes en el interior de Norte-américa, el libro que recogió las observaciones del antropólogo.

  • Karl Bodmer y la memoria de los mandan (II)

    Karl Bodmer y la memoria de los mandan (II)

    Bodmer y Maximilian pasaron el invierno de 1833-34 cerca del fuerte Clark, donde convivieron con los hidatsa y sobre todo con los mandan, una tribu tradicionalmente pacífica. Los mandan visitaban su cabaña y ellos también eran invitados al campamento, donde asistieron a varios rituales.

    Los dibujos de Bodmer están realizados con un detalle extraordinario; algunos retratos exigieron todo un día de ademán. Este trabajo de campo, etnográfico y artístico sobre los mandan adquirió especial relevancia porque el 1837 una epidemia de viruela provocó la extinción de la tribu.

  • Remington, el viejo oeste americano

    Remington, el viejo oeste americano

    Con diecinueve años, Frederic Remington (1861 – 1909) hizo su primer viaje al Oeste. Pudo ver todo aquello que había imaginado de pequeño: las grandes llanuras, los rebaños de búfalos ya muy disminuidos y los últimos enfrentamientos entre la Caballería de los Estados Unidos y las tribus nadiues americanas.

    Remington con sus ilustraciones y pinturas contribuyó a poner de moda las aventuras del Oeste, protagonizadas casi siempre por un cowboy y un soldado de caballería, convirtiendo a quien antes era el “noble salvaje” en enemigo acérrimo de la voluntad patriótica.

    En la mejor de sus series, la de los nocturnos, se interesó por experimentar con los adelantos tecnológicos como por ejemplo la luz de flash. Estas obras muestran una visión menos narrativa, más oscura y silenciosa sobre el Oeste.

    Su inquietud artística lo trajo a explorar en el campo de la escultura, donde queda manifiesta su pasión por los caballos, animales por quien sentía tanto aprecio que en su epitafio mandó inscribir: He knew the horse.

  • Indios y cowboys

    Indios y cowboys

    La vida india y las aventuras al Oeste se introducen bien pronto en la cultura popular, desde que el 1826 James Fenimore Cooper publica el superventas El último de los mohicanos. La literatura, el cine y la televisión, la historieta y los juegos infantiles no han dejado nunca de interesarse por estos temas, consiguiendo que los sientan como propios.

  • La biblioteca del bosque

    La biblioteca del bosque

    Miguel Ángel Blanco rinde homenaje a las tierras y a los pueblos del Oeste con una selección de libros-caja que forman parte de su Biblioteca del Bosque, proyecto escultórico que recrea experiencias y visiones, expresadas en dibujos, imágenes y composiciones con materiales de la naturaleza.

    Este conjunto resume sus viajes y experiencias en los parques nacionales del Oeste norteamericano, y a través del cual, Blanco comparte con nosotros un ideal de vida que, desde los lakota a los navajos, buscaron los indios: “andar en la belleza”, armonizando tierra y cielo, cuerpo y espíritu.